jueves, 2 de junio de 2016

La educación inclusiva

La UNESCO define la educación inclusiva de la siguiente forma: " La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones de contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niños/as del rango de edad apropiado". 

De forma más concreta, se trata de una educación en la que todos los niños/as y jóvenes con discapacidad o dificultades y sin ellas, aprendan juntos en las diferentes instituciones educativas (preescolar, colegio, secundaria, universidades...) con un área de soporte apropiado. 
La educación inclusiva se basa en el principio de que cada niño/a tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje diferentes y los sistemas y programas educativos deben estar diseñados para ellos. Por lo que podemos decir que, la educación inclusiva tiene como objetivo prestar una atención educativa que favorezca al máximo el desarrollo de todo el alumnado y la unión de todos los miembros de la comunidad. 

La comunidad educativa de la educación inclusiva está formada por todas las personas que tienen relación con un centro educativo: alumnos, profesores, familias, otros profesionales que trabajen en el centro, la administración educativa y local y las organizaciones sociales. Todos ellos colaboran para ofrecer una educación de calidad y garantizar igualdad de oportunidades a todas las personas. 

La educación inclusiva se guía por los siguientes principios: 
  • La escuela debe educar en el respeto de los Derechos Humanos y para hacerlo debe organizarse y funcionar de acuerdo con valores y principios democráticos.
  • Todos los miembros de la comunidad educativa colaboran para facilitar el desarrollo personal y profesional individual, a la que vez que potencian el desarrollo y la cohesión entre los iguales y con otros miembros de la comunidad. 
  • La diversidad de las personas que forman la comunidad educativa se considera un hecho valioso que contribuye a enriquecer a todo el grupo y favorecer la independencia y la cohesión social.
  • Se busca el equilibrio y la excelencia para todos los alumnos y se reconoce su derecho a compartir un entorno educativo común en el que cada persona sea valorada por igual.
  • La atención educativa va dirigida a la mejora del aprendizaje de todo el alumnado, por tanto, debe estar adaptada a las características de cada uno.
  • La necesidad educativa se produce cuando la oferta educativa no satisface las necesidades individuales. Por consecuencia, la inclusión implica identificar y minimizar las dificultades de aprendizaje y la participación y maximizar los recursos de atención educativa en ambos procesos.
La exclusión social y educativa son fenómenos crecientes en muchos países del mundo y objeto de preocupación de las políticas públicas, especialmente en América Latina, que se caracteriza por ser la región más desigual del mundo.

Junto al desafío de la superación de las desigualdades, también está pendiente la solución del problema de exclusión social, política y cultural de gran parte de la población, sobre todo en los pueblos originarios y afrodescendientes. El creciente reconocimiento de sus derechos está dando lugar a una progresiva organización de los movimientos de los pueblos originarios que reclaman políticas públicas que consideren la diversidad cultural y lingüística y que garanticen sus derechos. 

Todos sabemos que la educación es una herramienta muy poderosa para poder avanzar hacia sociedades más inclusivas y democráticas, pero eso no es suficiente. Pese a todos los esfuerzos realizados, los sistemas educativos no están consiguiendo compensar las desigualdades de origen de los estudiantes ni ser una ayuda de movilidad social. 
La exclusión en educación no solo afecta a quienes están fuera de la escuela, porque nunca han accedido a ella o la han abandonado, también afecta a quienes estando escolarizados son discriminados por su etnia, género, discapacidades o situaciones de vida. 

Normalmente, solemos asociar el concepto de inclusión o de educación inclusiva a los estudiantes con discapacidades o NEE (necesidades educativas especiales) o a quienes viven en contextos de pobreza, aunque progresivamente se está dando un enfoque más amplio admitiéndola como un medio para lograr un acceso igualitario a una educación de calidad, sin ningún tipo de discriminación. 

Los receptores de las políticas de inclusión varían de un país a otro. Los más frecuentes son los niños y niñas con discapacidad, poblaciones indígenas y afrodescendientes, desplazados por la violencia, poblaciones rurales aisladas o estudiantes que abandonaron el sistema educativo. 

La educación de la primara infancia ha tenido avances consoladores, siendo la región de los países en desarrollo la que muestra mayores progresos. Casi todos los países cuentan con políticas o planes integrales de la primera infancia. Existe una mayor institucionalidad de este nivel educativa y una tendencia a incluir uno o dos años (siendo tres en México) de la educación infantil dentro de la educación obligatoria, o a universalizar el acceso en las edades de 4-5 años. 

La ampliación de la educación de los 3 a los 6 años ha sido muy notable, pero siguen persistiendo desigualdades en el acceso y la calidad de los servicios que se brindan a los grupos en situaciones de desventaja. 

Los avances en el acceso a la educación no han ido acompañados de medidas afectivas para que todos los estudiantes realicen trayectorias educativas satisfactorias y concluyan los años de educación obligatoria que hay establecidos en cada país. 

Hay que destacar el hecho de que no todos los excluidos son igualmente visibles. Por ejemplo, es notoria la falta de información que existe respecto a alumnos con discapacidad, y se estima que son los más excluidos de la educación, sobre todo aquellos con discapacidades más severas o discapacidades múltiples. 

Para finalizar decir que, la educación inclusiva es un derecho y no un privilegio, puesto que es una aproximación estratégica diseñada para facilitar el aprendizaje para todos los niños y jóvenes. Esta educación hace referencia a unas metas comunes para poder disminuir y superar todo tipo de exclusión desde una perspectiva del derecho humano a una educación. 








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