Hoy en día todavía existen muchos países que no respetan los derechos, tanto humanos como de los niños, fundamentales. En los últimos seis años, ha habido un aumento del 70% de países que plantean un riesgo extremo para los derechos humanos. Siria es el país que menos respeta los derechos humanos y los derechos de los niños.
La Guerra Civil Siria, fue fruto de las tensiones políticas-sociales que estallaron en Siria dentro del contexto de las "Primaveras Árabes" (levantamientos populares que a comienzos de 2011 se alzaron contra los gobiernos autoritarios de varios países del norte de África y Oriente Medio). La sublevación de una parte de la población siria contra el gobierno dictatorial de Bashar al-Assad y el partido Ba'ath (tras el arresto y tortura de unos adolescentes que pintaron en la pared de su escuela: "Es tu turno, Doctor", en referencia a Asad que es oftalmólogo),progresivamente se fue convirtiendo en una guerra civil, en la que participaron muchos países extranjeros con intereses en la zona y en la que ninguno de los bandos parecía tener fuerza para imponerse y poner fin a la guerra.
El 20 de marzo de 2011, miles de personas salieron en Deraa para protestar de nuevo contra el gobierno con las consignas “Dios, Siria, libertad”, “derrocar al régimen” o “acabar con la corrupción”… La pacifica protesta acabó se convirtó en una revuelta que acabo con el incendio del Palacio de Justicia, la sede del partido oficialista Baath en la ciudad y el edificio de la empresa telefónica Syriatel, propiedad de un primo del presidente al-Asad. El gobierno sirio decidió reaccionar con mano dura y ordenó a la policía usar fuego real, lo que ocasionó un muerto y varios heridos entre los manifestantes. La dura represión del gobierno se incrementó en los días siguientes, aumentando el número de muertos y detenidos, lo que hizo que los ánimos entre los opositores al régimen aumentaran. A finales de abril, el gobierno tuvo que desplegar al ejército para tratar de sofocar la insurrección popular. Varios militares, descontentos con la sangrienta represión del régimen, se pasaron al lado de los rebeldes y éstos, a su vez comenzaron a armarse, asaltando comisarías y cuarteles de policía.
El 31 de julio de 2011, un grupo de militares desertores crea el Ejército Sirio Libre, también conocido como Movimiento de Oficiales Libres, comandado por el coronel Riyad Mousa al-Asaad y, con el supuesto objetivo de proteger a la población civil de la represión del régimen mediante el uso de las armas.
A la formación del Ejército Sirio Libre, siguió la formación del Consejo Nacional Sirio, el 23 de agosto de 2011, un órgano encargado de representar políticamente a la oposición siria, y que permite que las diferentes facciones rebeldes puedan hablar con una sola voz ante la comunidad internacional.
En septiembre, el Ejército Sirio Libre comenzó a avanzar hacia las provincias del norte, con objeto de asegurarse el dominio de la frontera con Turquía, un movimiento estratégico que les permitiría poder aprovisionarse de armas, municiones y suministros médicos. Convirtiéndose así en un duro hueso de roer para las fuerzas de Bashar al-Asad. La Guerra Civil era ya un hecho.
Estados Unidos y sus aliados europeos vieron las Primaveras Árabes como una gran oportunidad, para poder abrir nuevos mercados económicos y además obtener nuevos aliados con los que fortalecer su posición en una zona conflictiva, pero de suma importancia estratégica.
Por ello, apoyaron a los rebeldes en la mayoría de países. Este apoyo fue principalmente político, pero en algunos casos llego a ser también milita proporcionando armas, suministros y asesores militares a los rebeldes, con lo cual, se aseguraban una rápida victoria de éstos. En Libia la jugada salió bastante mal, convirtiéndose a raíz de las Primaveras Árabes en un Estado Fallido donde las diversas tribus luchan por el poder. En Egipto, las potencias occidentales, asustadas por el aspecto que tomaba el gobierno democrático de los Hermanos Musulmanes, basado en el radicalismo islámico, tuvieron que dar marcha atrás, apoyando, aunque no abiertamente, el golpe de estado de julio de 2013 con el que los militares retomaban el poder sobre el país (aunque bajo la apariencia de reinstaurar la democracia).
En el caso de Siria, el apoyo de EEUU y Europa a los rebeldes, fue, y aun es, unánime. Esto se debe a varios motivos. Estratégicamente, un cambio de gobierno en Siria, fortalecería enormemente la posición estratégica de EEUU, y sus aliados, en Oriente Medio y al mismo tiempo debilitaría la de su mayor rival Rusia. El régimen de al-Assad es el principal aliado de Rusia en Oriente Medio, y además alberga, en la localidad de Tartús, la única base naval rusa en el Mediterráneo. Por ello el establecimiento de un régimen democrático y proccidental en Siria sería el fin para la presencia rusa en la zona. Por otro lado, una Siria sunní podría formar un bloque, junto a Irak y Arabia Saudí, que detuviera la expansión de los chiítas, que tienen su principal bastión en el vecino Irán, por la región. Además de servir para frenar a Irán, una Siria proccidental dejaría de ser una amenaza para el principal aliado de EEUU en la región: Israel. Un nuevo gobierno en Siria podría significar el fin de las intromisiones sirias en la política interna del Líbano.
Con todas estas razones, no es de extrañar que desde un principio EEUU, aprovisione a los rebeldes con armas modernas, municiones y suministros médicos, además de proporcionarles dinero, y enviar expertos militares para que entrenen a sus tropas. Además de este importante apoyo, el gobierno de Barak Obama estuvo tentado de intervenir militarmente en Siria, con la excusa de que el régimen poseía armas de destrucción masiva (en este caso, además era verdad). Sin embargo, el apoyo de Rusia a Bashar al-Assad, la decisión final de éste de librarse de su arsenal de armas químicas, y el miedo a convertir Siria en un nuevo Irak, la tumba de varios miles de soldados norteamericanos, echaron a perder este proyecto de invasión.
En contrapartida a este apoyo a los rebeldes, Rusia se ha encargado de suministrar armas, municiones y sus propios especialistas militares al régimen de al-Assad.
El riesgo de que la Guerra de Siria se extienda a más países de la región, como el Líbano o Iraq, parece hoy contenido, pero sigue estando latente. En especial, dada la intervención de fuerzas foráneas en Siria como Hezbollah o el Estado Islámico.
Hezbollah o “el Partido de Allah”, es una organización paramilitar libanesa, que en un principio surgió para combatir la intervención israelí en el Líbano, en 1982. Este grupo se nutre principalmente de militantes chiitas del sur del país, y su creación es en parte también obra de Irán, que desde un principio los entrenó, financió y proveyó de armas. Otro de sus principales aliados en la lucha contra Israel en el Líbano fue precisamente Siria, cuyos soldados llevaban intervenido en la guerra civil de éste país desde 1976.
Para hacer honor a esta alianza, y acusando a los rebeldes sirios de ser marionetas de EEUU e Israel, en octubre de 2012, Hezbollah decidió intervenir militarmente en la guerra para apoyar el régimen de al-Assad, enviando al país entre 3.000 y 7.000 combatientes. Los milicianos de Hezbollah han estado combatiendo desde entonces contra el Ejercito Libre Sirio en la zona fronteriza con el Líbano, en los alrededores de la ciudad de Al-Qusayr. Precisamente, la ayuda de Hezbollah permitió al ejército sirio retomar esta localidad, de vital importancia estratégica, en junio de 2013, tras una batalla contra los rebeldes. La posesión de esta ciudad permite al ejército sirio reabrir las vías de comunicación entre Homs y Damasco, accediendo así al Mediterráneo y a los suministros de la base rusa en el puerto de Tartous.
A todos los males de la guerra civil, Siria ha de sumar la invasión de los radicales islámicos del autodenominado Estado Islámico (ISIS). Este movimiento radical, aliado de la organización terrorista Al Qaeda, surge en Irak, en 2006. En un principio se nutre de combatientes extranjeros que acuden al país para combatir la invasión estadounidense y de antiguos militantes de la organización terrorista Ansar al Islam, formada principalmente por salafistas (ultraconservadores sunníes) provenientes del Kurdistán iraquí. Tras una violenta lucha contra EEUU y las autoridades iraquíes, el grupo perderá importancia progresivamente. Sin embargo, la llegada, en 2010, de un nuevo líder, Abu Bakr al-Baghdadi, cambiará todo. A partir de entonces, el grupo reiniciará su campaña terrorista en Irak y además se extendió por el norte de Siria, aprovechando la debilidad de las fuerzas de al-Assad.
En abril de 2013 el grupo proclamará la creación del “Estado Islámico de Irak y el Levante”. Un año después, en junio de 2014, coincidiendo con la captura del norte de Irak, su líder se proclamó Califa de este nuevo estado terrorista.
Hasta la fecha, y según cifras de Amnistía Internacional, la Guerra de Siria ha ocasionado cerca de 250.000 muertos y 11,6 millones de desplazados, de los que cerca de 4 millones son refugiados que buscan asilo en otros países.
Además, muchas zonas de Siria sufren hambrunas y graves epidemias, ante la falta de recursos médicos o de una mínima infraestructura. La ausencia de seguridad ha generado además una verdadera oleada de robos, secuestros y agresiones sexuales.
Aparte de estos delitos, ambos bandos han cometido graves crímenes de guerra contra prisioneros y población civil. El régimen de al-Assad es acusado de torturar y matar a cerca de 11.000 rebeldes presos, de asesinar a cerca de 600 personas encargadas de la asistencia médica y sanitaria en zonas rebeldes, y de bombardear a sabiendas zonas ocupadas por civiles con objeto de causar terror entre los simpatizantes de los rebeldes, causando cerca de 9.000 muertos.
Con todo esto, podemos llegar a la conclusión de que debido al conflicto armado en Siria, muchas mujeres y hombres, y también los niños han perdido los derechos que les corresponden solo por el hecho de ser personas. El Estado Islámico es una de las mayores amenazas para la seguridad, no solo de Siria, sino del Mundo. Su propaganda en Internet atrae a su causa a miles de jóvenes de todo el Mundo, incluida Europa, los cuales, un día pueden retornar a sus países de origen reconvertidos en terroristas.
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